Pamplona-Eslovenia

Un día antes de la fecha señalada como salida (el 4 de Julio, mal augurio para los antiyankis o fans de Tom Cruise) estaba con el agua al cuello sacando pedidos de serigrafía para Sanfermines. Yo todo feliciano pensando en el viaje y como siempre, llegó el sopetón los últimos 15 días, entrando pedidos y pedidos. Por el Poder de la Orden Sagrada de la Seguridad Social, un autónomo no rechazará trabajo, bajo pena de muerte cotizada. Así que salí finalmente el día 8, tras pasar cuatro días previos malrrolleros y estresantes.
Aunque la marcha fue el lunes 8, el domingo 7 decidí salir a probar el equipo en Sanfermines, un poco por testarlo, y otro por hacer el mangurrián, ya que pergueñé un invento con un casco poniendo cámara y micros guays que me dejó el gran Miguel Ayesa (este proyecto se hubiera ido a la mierda si no llego a tenerle) y salí a pedalear por el pifostio. Me lo pasé muy bien, y surgieron situaciones muy chulas que me dieron un montón de ideas.
Igual estoy diciendo tonterías aburridas, pero me está sirviendo a modo de diario personal, que soy muy olvidadizo, como era mi padre, y nunca he hecho registro de mis historias (tiro todo, incluso fotos). Eso va a cambiar. Lo pongo en el blog porque imagino que habrá algo de ego por pensar que le puede interesar a alguien, y razón importante, que es parte del proyecto en si, llamado 10146 Ruidos, beca ofrecida por el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte, y el Centro Artístico Nest de Yerevan (Armenia). Aún así no voy a contar cada vez que me sueno los mocos, creo que contaré algo cada vez que note que las cosas se me están olvidando, y como llevo dos semanas, y me noto, ya se me empiezan a enmarañar las cosas.
Primer campanazo del viaje. He decidido viajar despacio. Algo tan sencillo, estoy seguro que lo vamos a poder hacer en la vida, uno de cada 100 millones de humanos. Al loro la cifra que estoy diciendo, pero juro que si pudiésemos tomarnos la vida como me la estoy tomando, íbamos a reventar la industria petrolera. He descubierto algo que sabrá todo el que tenga nociones de mecánica, pero que nadie hace, que es reducir el gasto de combustible a menos de la mitad, oiga. Como lo oyen, gente maja… Me estoy pegando unas kilometradas de espanto sin repostar! Con decirles que estoy escribiendo estas líneas desde Asti (Italia), miren, miren dónde está… eché gasolina en Gerona… y me queda la mitad de depósito!!! Le he hecho 927 kms y me va por la raya del medio!
Lo bonito de ésto, es que ha sido la guinda a una decisión, tomada por otra razón, la de ir “escuchando” el mundo que me encuentro. En realidad digo sintiendo, porque a esas velocidades escuchas, hueles, ves… Si, porque no miramos nada cuando vamos por la autovía a 120, pero os estoy hablando de ir de media a 40-50kms/hora eh, que he cruzado Francia-Italia por los Alpes, y subíamos las cuestas a 20km/h o menos! Y veía una ermita entrando gente cantando, o un letrero pequeño que anunciaba una fiesta de cosecha, u oía el sonido de una planta de agua embotellada de montaña… Paraba y grababa, paraba y grababa. Creo que antes no me gustaba viajar. Me vienen a la memoria decenas de situaciones que han sufrido mis acompañantes en algún viaje. En pareja o con banda, Iñigo dando por saco. Os pido perdón otra vez, seguro que ya lo hice antes. Mirad en uno de mis despistes qué me encontré, casualidad?

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Al lío. Que España la crucé por el pirineo, subiendo y bajando puertos hasta llegar a Girona. . Le daba a la grabadora a la mínima, pero con un frenesí que no veía yo mucho cambio con mis jornadas laborales en casa. Me he ido relajando y ahora disfruto más de todo, estoy más al loro y a la vez más tranquilo. Voy pillando trucos y consigo cosas más chulas. Al llegar a Banyoles tuve el primer susto con la furgo, que empezó a apestar a gasoil, pero nada grave, cambiar un manguito en un taller y por 5 euros como nueva.
Rogando al señor mecánico
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Decidí cruzar Francia por la Provenza y los Alpes en vez de ir por la costa, demasiado aturulle y sensaciones estresantes en estas fechas veraniegas. Una gran elección. Maravillosos lugares, gentes, olores, sabores… País encantador en su interior, y un gran descubrimiento, sus melones redondos pequeños, menuda delicia! Aunque bueno, ahora me saben a gloria hasta unas latas de fabada de 1 euro que compré y que no comería en casa ni torturado. Los Alpes cosa fantástica, pero nada que no sepa cualquiera. Aquí mi perro Pachuco disfrutó de lo lindo persiguiendo bichos y restregándose en meados de ciervo o lo que sea (ese está siendo un problema con él, que a la mínima que me despiste, vuelve apestando a meado de toro y tengo que lavarle). Mientras tanto, me dedicaba a pintar postales para mi gente (no se si sabéis que se puede mandar como postal cualquier cosa que lleve sello, por si queréis darle una personalidad a vuestras misivas).
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Italia está siendo otro país maravilloso para ir despacio. Hay arte antiguo en cualquier lado, no le dan ninguna importancia porque tienen para regalar, y te encuentras cosas impensables aquí, como frescos romanos tuneados con letreros de comida. Parar en sitios pequeños, o equivocarte de camino, te lleva a grandes aciertos y encontronazos muy curiosos.
Al día siguiente ya me estoy arrepintiendo de mis palabras. ¡Qué país más odioso, en cuanto a contaminación sonora y visual! Siempre que quiero grabar algo, hay un coche molestando… el parque móvil de este país debe ser de dar miedo, leches… Además, las carreteras nacionales, que es por donde me muevo, están llenas de carteles anunciadores, y cada metro de campo es de propiedad privada, no hay manera de parar en ningún sitio para descansar o dormir, todo es privado o de pago… huyo literalmente de Italia, aunque me llevo hermosas imágenes de ciudades como Cremona (la capital mundial del violín), o Génova. Pero de grabar, nada de nada. Se me ocurrió ir a dos de los mejores conservatorios del mundo, el de Padua y el de Vicenza, a ver si pescaba algo, pues me echaron de los dos sin miramientos, son muy suyos con esas cosas. En fín, vámonos para Eslovenia!
La entrada a Eslovenia, fue bonita, pero como todo lo bonito, duró bien poco. Recomendado por gente, fui directo a un camping casi en la frontera, un sitio paradisiaco, con un río cristalino al lado, donde el propio dueño hacía la cena para los campistas, todo muy bucólico. Ok, sale Pachuco de la furgo, el tío se pone tenso, y me dice que al loro, que no quiere problemas con sus dos perrazos… Ok, no va a pasar nada, le digo. Se conocen, y Pachuco gruñe un poco. Se acabó la fiesta, me dice que me largue del camping y fin de la conversación. Salimos con la sensación de Adán y Eva cuando les largaron de la discoteca, a buscarnos la vida en el cruel mundo de fuera! Y las cosas se iban a poner mucho peor. Subiendo un puerto de montaña, dirección Ljubljana, nos cayó un tormentón que ni el apocalípsis, además de tener dos sustos serios con camiones que casi nos echan de la carretera. Pues bien, con un pedrusco que se había desprendido de la montaña, reventón bestial de rueda!!! El problema no era el aguacero, sino el miedo a morir atropellados por esos camiones familia del Diablo sobre ruedas de Spielberg, mientras yo debajo de la furgo, con el gato puesto intentaba sacar la de repuesto. Mucho miedo, mucho mucho miedo pasé.
Al menos le saqué provecho, y me puse a grabar con el Txirlófono (micro de contacto que soporta el agua, fabricado por el gran Josu Zapata) cómo los coches salpicaban a su paso.
dav

Ahora estoy en Ljubljana, la capital, y me voy a tomar un par de días para descansar, comer algo que no tenga que cocinar, ducharme y echar un par de cervezas, que me lo he ganado, leñe!
Nada, salgo pitando también de aquí, lo que voy descubriendo, es que las grandes ciudades, y más en verano, son un hormiguero sacamuelas para turistas, no va conmigo, te la meten doblada por todos lados con “atracciones” muy churreras. Está muy bien el Metelkova center, una serie de clubs autogestionados en una zona que ocuparon hace un montón de años, se ve buen ambiente cultureta-kinki. Allí vi a los Jodie Faster, un grupo punk francés que con un sonido de guitarras super limpio, me parecieron la bomba.
Escribo estas nuevas líneas hoy 22 de Julio, en Ptuj, también Eslovenia, donde se desarrolla un festival cultural con buena pinta. Estoy a la orilla del río Drava a punto de darme un baño, con la furgo aparcada a la sombra.
Ayer fue el mejor día del viaje hasta ahora. Acudí a un festival organizado por el departamento de bomberos y voluntarios de Kebelj, en la región de Pohorje. Una zona muy parecida al norte de Navarra, con sus pequeñas aldeas y caseríos. Gente cerrada al principio pero super maja y amable a los 5 minutos. Allí me encontré con Uros Kovac, un gran tipo (en todos los sentidos, la gente aquí es como Perurena) que orgaizaba el cotarro. Resulta que trabaja en automoción con una empresa de Zumaia, y al unir lazos tan rápido, me hizo de gran anfitrión, explicándome todo el asunto. Grupos típicos de allí sonando, cerveza fría muy barata, y una rifa muy curiosa, en la que todos los boletos tenían premio. A mí me tocaron un gran palo (que no entendí para que servía pero que yo utilizaré para posibles incidentes con ladrones), un montón de cajas de cerillas muy bonitas ( y que necesitaba comprar), dos destornilladores, y bayetas…. todo me viene de cine para el viaje!! En fín, que salí de allí con una gran sonrisa, bien cenado (me invitó Uros) y un montón de grabaciones, entre ellas el Pajaritos (!!??) y un Euskalherrian Euskaraz casi idéntico (espero que esta canción, lo desconozco, tenga autoría vasca, porque cojo y me chivo).
cof

En fín, seguiremos informando!