Armenia, me tienes…¡loco!

Tras casi dos semanas en Armenia, y con los ánimos más calmados, ahí va mi primera corresponsalía desde Yerevan, la capital.
Como recordaréis, venía de una situación movidita en tierra de nadie entre la frontera georgiana y armenia. La entrada fue larga y burocrática, pero todos los agentes me trataron ya no con corrección, sino con mucha simpatía. Tras semejante guirigay con los turcos, que me preguntasen aquí decenas de cuestiones (para mí) absurdas, como cuánto creo que cuesta mi furgoneta, resultaba divertido, y así me lo tomé. Me hicieron pagar tres tasas: un seguro de coches para Armenia (¡¡¡!!!??), un impuesto para ecología (están en plena campaña de limpieza del país, y me parece bien) y otra por gastos de papeleo de fronteras, jajaja… lo dicho, es un país que está regenerándose, veo genial que aprieten un poco al foráneo.
Tras dormir pegadito a la frontera a un lado del camino y soñar las pesadillas que os contaba en el anterior capítulo, ¡alarma! Algo huele a podrido y no precisamente en Dinamarca. La furgo apesta a gasoil, tengo otra fuga, y el manguito no puede ser porque lo cambié en Girona y está perfecto. Indagando encuentro la fuga, el filtro de combustible pierde del tapón de abajo, que parece estar roto. Me vuelvo a acordar del infierno de carreteras que acabo de pasar, y a ellas echo la culpa, pero estoy feliz por llegar a mi destino (relativamente) y decido ir en busca de ayuda con la bici. No se si os podéis imaginar el paisaje que presencio, pero es un auténtico erial de tierra y arbustos secos hasta donde alcanza la vista, nada se divisa,  apenas 4 casas a unos kilómetros, así que tras llegar allí y darme cuenta que no va a haber manera de que me ayuden, conduzco hasta el pueblo grande más cercano, a unos 40 kms. Las carreteras son malas, pero es de día y nada me asusta. Le hago un apaño al filtro con cinta americana y tiro, aunque me queda muy poco gasoil, pero la fuga no parece grave aún.
No sin varios intentos doy con un taller que no sólo me ayudan, sino que hablan inglés, así que tras intentar varias soluciones, el jefe decide ir a buscar un filtro nuevo que venga ya con su tapón incluído. Bueno, es lo que hay Iñígo, te van a cobrar 1 hora de curro, desplazamiento y la pieza, pero no queda otra. Me arreglan el desaguisado, le digo al jefe que sólo tengo tarjeta de crédito y me dice que no (luego me daré cuenta que ningún negocio las utiliza, ya sean hoteles, gasolineras, supermercados…), le pregunto por un banco y me dice que no, que no es eso, que estoy invitado. Durante el rato que he estado ahí les he contado un poco mi periplo, mecánicos y clientes se acercaban, reían, y me hacían preguntas sobre España. El jefe me dice como explicando el gesto: “Welcome to Armenia”. No me podía imaginar que ésto iba a ser la tónica general con un pueblo generoso, amable, abierto al extraño, que a pesar de todo lo que han sufrido en su historia, siguen teniendo un calor humano que nunca había sentido hasta ahora. También son un país orgulloso de su cultura y tradiciones, como también iré comprobando.
En mi camino a Yerevan, me encuentro más gestos de amabilidad, sonrisas, miradas limpias… voy como flotando de nube en nube, aunque en realidad es el efecto de los baches en la suspensión de mi pobre furgonetica. Pero ¡qué poco dura la alegría en casa del pobre! Yerevan es una ciudad gigantesca, con una disposición urbanística muy intrincada y poco sitio de esparcimiento perruno (digamos que estoy ya en modo Terminator escaneando los lugares que visito, buscando los que mejor se adapten a las necesidades de un perrazo como Pachuco). Ok, ya nos preocuparemos de éso más tarde. Vamos directos al ICA Institute of Contemporary Art a presentarnos y establecer las bases de la residencia. Recibo el primer gancho directo al hígado: Como nos hemos adelantado en el viaje más de un mes, no tenemos sitio para establecernos ni para dormir. Me pudieron las prisas y adelanté un montón mi llegada, contando con seguir durmiendo en la furgoneta y apalancarme en algún hueco del centro para trabajar. La dirección se pone inmediatamente a buscarme algo (gracias eternas, Anna y Nazareth), mientras me lanzo a la jungla de asfalto que es Yerevan. Estoy un poco preocupado, no tanto por no tener un sitio inmediato para poner el huevo, sino porque ICA está en pleno centro, en un barrio formado por laberínticos callejones, petado de gatos y perros callejeros. En una hora que pasé allí, Pachuco se volvió loco con tanto felino y tuve que estar muy al loro de no cruzarme con perros con mala pinta. En este ambiente, me aterra pensar cómo voy a poder concentrarme en realizar mi trabajo. Mala pinta.
Sucio y cansado, doy con un sitio libre para aparcar cerca de una piscina que abre al día siguiente, así que dejo a Pachuco en la furgo y me piro a dar un paseo por el centro, pero…¡Me dejo las llaves dentro! En realidad todo está allí, llaves, dinero, móvil… ¡Pachuco! Curiosamente, no me entra el pánico, no me enfado ni entristezco, me invade una sensación de calma, como si pesase 500 kilos y flotase a la vez. Automáticamente y sin pensar, empiezo a caminar, en un estado como aletargado. Luces y sonidos intentan invadir mi burbuja psicodélica pero solo me acarician… ¿Estaré meditando? ¿Será causa de acercarme a oriente? ¿O simplemente me estoy volviendo majara?
Tras un ratazo deambulando, vuelvo a la furgoneta armado con un pedrusco que encuentro en una obra. La solución menos drástica que se me ocurre es romper un cristal, así que a ello. Pero tras meterle 4 buenos zurriagazos, no hay manera, no sé si estoy falto de fuerzas, me da miedo hacerlo o son cristales de adamantium. La cosa es que ya está saliendo gente a los balcones, y aunque no me dicen nada, les grito que es mi furgoneta… gestos… alaridos de ¡España!… Lo mejor será llamar a la poli, que enseguida encuentro, parando a un coche patrulla que se acerca. Y aquí viene otra muestra de la magia de un pueblo, no puede ser que sea casualidad, que tanta gente me intente ayudar. La pareja de cops chapurrean inglés, me pasan con la central y les explico bien el asunto. Me dicen que alguien va de camino, que no me preocupe, que todo saldrá bien (¿alguna vez habéis oído éso de boca de un madero aquí?), que si doy mi permiso en caso de que tengan que hacer algún desperfecto en la furgoneta… En ese momento para otro coche patrulla y ya son 4 policías ayudando, entre sonrisas y amabilidad. Vamos al callejón donde estoy aparcado y allí se nos juntan un montón de jóvenes curiosos que también con cierto cachondeo con los agentes (unos se vacilan a otros, manteniendo cierta distancia pero el buen rollo se aprecia constantemente) intentan dar una solución. Yo estoy en babia, como mero espectador que de vez en cuando contesta preguntas, no dejo de alucinar con el ambiente general. Y aparece un mini-camión de bomberos del que bajan 8 nada menos, con lo que ya la fiesta es casi de discoteca. Imaginad un callejón estrecho, con luces de sirenas de dos coches patrulla y un camión de bomberos, gente bajando de sus casas, todos allí sonriendo y ofreciendo posibles soluciones…

Tienen claro que no me quieren romper nada, así que al final consiguen desmontar la ventana lateral, un mal menor que soluciono al día siguiente en un taller por 10 euros. Todos nos despedimos con apretones de manos, abrazos y varios me hacen el saludo armenio, que es juntarse corazón con corazón (de verdad que no doy crédito a tanta muestra de cariño desinteresado).

Pasamos dos días mendigando sombras esperando la llamada providencial de ICA con buenas noticias. Dos días que son los peores del viaje y que me hacen incluso plantearme el abandono si no se encuentra una solución. En menos de 24 horas, Pachuco recibió una pedrada en el ojo a manos de un desaprensivo que lo confundió con un perro callejero, fuimos perseguidos por auténticas jaurias (hablo de manadas de 8-12 canes) y en una de esas escaramuzas nos caímos de la bici (suelo pasear con Pachuco atado) sufriendo el pobrecico un fuerte golpe en una pata que lo dejó cojo varios días. Aquí nos ayudó gente a espantar a los putos bichos, no sé qué hubiera pasado si no, pero ver así a mi compañero de fatigas, cojo, tuerto, hecho polvo y muy asustado, me estaba matando, por ahí no iba a pasar. Estábamos juntos en ésto, y no hay beca ni proyecto que merezca tanto la pena como para que un calvario así dure mucho tiempo.
Pero no, ICA trabaja puntualmente con el Complejo Educativo Mkhitar Sebastatsi, un proyecto educativo de varios edificios en las afueras. Han conseguido hacerme un hueco, y me establezco en la Escuela del Norte, rodeado de jardines, niños jugando y riendo, profesoras fantásticas y trabajadores amables, donde Pachuco ha recuperado su way of life y yo puedo laburar y descansar, teniendo un centro de operaciones estratégicamente situado para visitar la capi o hacer excursiones por el país. El ambiente escolar es muy creativo, cuidan mucho la educación artística en todas sus variantes (todas las aulas tienen un piano y muchas esculturas y pinturas expuestas) y esa sensación se nota y se transmite, inspirando el proyecto. Me han invitado a todo tipo de actividades que se van a realizar durante el mes que estaré aquí, como excursiones culturales, festivales de música, clases especiales (inglés, castellano y música) donde participaré grabando sonidos y explicando mi aventura y además cuento con el apoyo de Anna, un ángel de la guarda que habla castellano y que se ha erigido como báculo en estos primeros y dubitativos días.

Estoy aprendiendo rápidamente cuestiones importantes sobre la cultura e historia de Armenia, y la verdad que sorprende conocer cómo un país tan desconocido para nosotros, ha sido punta de lanza en tantas cuestiones importantes en la formación de occidente, como por ejemplo, que fuese la primera nación cristiana oficial del mundo, en el año 301. Su lenguaje es rico en vocabulario, de hecho muchas palabras que en el resto de idiomas se dice igual o muy parecido, aquí tiene su propia palabra. Y llegamos a la parte divertida del asunto: la teoría vasco-armenia.
Más o menos conocida, aquí es una teoría admitida o al menos conocida por gran parte de los Armenios, que al decirles que eres español, te saltan: “Basque, Armenia, yeghbayrner (hermanos)”, y es que varios estudios lingüísticos dan peso a una relación troncal entre los dos pueblos. El mayor adalid del tema era Vahan Sarkisian, os recomiendo que os leáis esta entrevista:
https://www.diariovasco.com/20071213/al-dia-sociedad/cuando-armenio-llega-pais-20071213.html
Y aquí copio-pego palabras coincidentes, extraídas de otro interesante artículo, más largo, que también os recomiendo, a cargo del lingüista Jesús García Castrillo:
http://www.jgcastrillo.com/2013/07/el-armenio-se-habla-en-el-norte-de.html
“1. vasco. aina “aquel, aquello, aquella” – armenio. ain(gen. ainu) “id”
2. vasco. ainbeste “tan, tanto (como aquel)” -armenio. ainpes (dial. ainpest) “como aquel, de aquel modo”
3. vasco. aingana “tanto como aquel” – armenio. Ainkhan (dial. aingan) “ tanto como aquel” (cf. haingoin “como aquel”)
4. vasco. (h)aize “viento” – armenio. ais “viento”
5. vasco. (h)an “allí” – armenio. hon “allí”
6. vasco. (h)andi (var. anti) “de allí” – armenio. Andi (var. anti) “de allí”
7. vasco. (h)andiari “grandeza” – armenio. Andranik “mayor, superior”
8. vasco. andena “grupo, tropa” – armenio. Andeai “grupo, tropa de animales”
9. vasco. (h)antz “parecido, semejante” – armenio. hantz “parecido”
10. vasco. hara “he allí” – armenio. ara “he allí, mira”
11. vasco. (h)aran “valle” – armenio. aran “valle”
12. vasco. aradiza “imperefección dejada por una enfermedad” – armenio. arat “ imperfección, defecto”
13. vasco. arasta “sentencia” – armenio. arrats “sentencia, proverbio”
14. vasco. ardi “oveja” – armenio. arti “oveja”
15. vasco. argi “luz” – armenio. areg (gen. aregi) “sol”
16. vasco. arrandia “afán, anhelo” – armenio. Errand (gen. errandi) “energía”
17. vasco. arru “barranco” – armenio. arru “riachuelo”
18. vasco. arrueit “esforrocino, sarmiento bastardo” – armenio. arruoit “trebol, alfalfa”
19. vasco. artha “cuidado, solicitud, diligencia” – armenio. arthun “diligente, despierto”
20. vasco. artza “oso” – armenio. arch (dial. horch) “oso”
21. vasco. astun “pesado” – armenio. hast “grueso, pesado”
22. vasco. bahi-tu “apresar, detener” – armenio. pah-el (dial. bah-el) “guardar”
23. vasco. baimen “permiso, consentimiento” – armenio. paiman (dial. baiman) “condición, acuerdo, consentimiento”
24. vasco. baizik “sino, más que” 2.”sino que” – armenio. baitz “pero, pues” 2.”sino que”
25. vasco. bakarrik “solamente” – armenio. Batzarrik “excepcional, único”
Sigue así hasta 100 similitudes, además de otras construcciones , echadle un vistazo si os interesa. Quizás las más curiosas sean que su monte sagrado sea el Ararat y nosotros tengamos Aralar, con fuerte carga mitológica, o su río Aracs y el nuestro Araxes…Perdonad este tipo de acotaciones, pero me parece digno de mención, sea o no cierta la teoría, que como comprenderéis, me está dando momentos muy majos con absolutos desconocidos. Desde el panadero que me regala su género, hasta el taxista que se abre a mí y me cuenta la gente que mató en Azerbayán, o Tigran, un completo desconocido que me acompañó durante dos horas mientras conseguía reparar la ventana de la furgo. Esos gestos son normales aquí, pero se encuentra una conexión especial cuando sale a colación la relación entre los dos pueblos. Yo mismo he visto a una madre decirle a su bebé caído aupa, o animar a alguien diciéndole ari ari (arin arin). Ahora ya veo similitudes por todos lados, aquí va la última.

¿Cerveza Kiliki?

Parece que las cosas están más calmadas en cuanto aventuras, ahora que estoy estabilizado en un sitio. Pues no. Ayer hice una salida fugaz para visitar el monasterio Khor Virap, donde encerraron durante 13 años a Gregorio el Iluminador, causante de la conversión al cristianismo del pueblo armenio. Está pegado a la frontera turca con una vista maravillosa del Ararat, lo cual no deja de ser raro, ya que el monte sagrado de Armenia no está en su territorio, debido a otra anexión bestia de los otomanos.

Alambrada en la frontera Armenia-Turquía, con el Ararat al fondo.

Hice noche en una explanada cercana, alejado de un pequeñito pueblo de no más de 5 casas. Los mosquitos me estaban devorando, así que saqué un arsenal de velas aromáticas y me di un potinge casero antimosquitos que funciona muy bien. Estaba leyendo tranquilamente a Vazquez Montalbán, cuando aparece un todoterreno y aparca a unos 30 metros, dejan el motor y las luces encendidas, y ahí se quedan, ellos a lo suyo y yo a lo mío, pero es obvio que habían notado mi presencia, con las velas parecía un monasterio móvil. Al rato, oigo gritos y veo alucinado como dos tipets le están zumbando de lo lindo a otro, que aúlla pidiendo clemencia, supongo. Me quedo helado sin saber qué hacer, ellos caen en la cuenta que no están solos y rápidamente apagan las luces del coche y siguen a lo suyo. No reacciono, ni pienso cómo hacerlo, no conozco la lengua, no tengo dinero en el móvil, y sólo espero que no sea más que un toque de atención , algo que arreglen rápido y se larguen como amigos. Al rato, suben al coche y se piran, pero no sé si se van todos, si han dejado un cadáver, o qué leches ha pasado, pero pasan delante mía y se van como han llegado, dejando una nube de polvo en el camino. Pasan unos minutos y salgo a rastrear la zona, dudando si salir por patas no vaya a ser que vuelvan a eliminar testigos, pero aparecen más coches, que si parejas a darse el lote, que si jóvenes a echarse unas birras… Así que me relajo y doy por hecho que no ha sido tan grave, o que esos sujetos no tienen ningún miedo a posibles represalias. Por la mañana me puede el morbo y encuentro dos charcos  y un reguero que va a los matorrales, pero nada más.

Esta situación la asumo como una casualidad totalmente anecdótica, no interfiere para nada en las sensaciones que el país me transmite y sigo moviéndome por ahí con la misma tranquilidad, aunque con cierta precaución en según qué momentos.

Ahora espero pasar un mes apacible, en el que no haya mucho que contar. Estaré centrado en crear el frankestein sónico y seguir registrando ruidos, sin olvidarme de disfrutar de un país que me ha acogido maravillosamente. ¡Feliz resto de verano!